
En la obra de Luján Agusti, el paisaje no funciona como telón de fondo: interviene. La fotógrafa documental y narradora visual radicada en la Isla Grande de Tierra del Fuego trabaja en el cruce entre fotografía, ecología y pensamiento feminista. Su nueva muestra individual, Seremos paisaje, abierta desde el 4 de septiembre en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, lleva esa relación un paso más allá: retratos impresos de mujeres vinculadas a saberes locales son enterrados y transformados por hongos y redes miceliales.
El resultado no intenta conservar una imagen intacta. La materia cambia, se descompone y vuelve a producir sentido. Los hongos dejan de ser un tema fotografiado para convertirse, según la presentación de la muestra, en coautores de las piezas.
Una mirada formada entre territorios
Agusti nació en 1986 en Puerto Madryn. En su biografía profesional se define como narradora visual y exploradora de National Geographic. Aunque su trabajo ha transitado distintos países y comunidades, su práctica mantiene una preocupación persistente por la identidad latinoamericana y por las formas en que las personas construyen una relación con el territorio.
Antes de radicarse en Tierra del Fuego trabajó, entre otros lugares, en México. Allí documentó asuntos vinculados con la religiosidad, las fiestas populares, la migración y comunidades afrodescendientes. Esa experiencia aparece como parte de un recorrido que no separa la imagen de las condiciones sociales en las que fue producida.
Su sitio reúne proyectos como Agua Negra, Hilanderas del Fin del Mundo, Somos el Mito, El Nuevo Fin del Mundo y un trabajo sobre castores en Tierra del Fuego. La lista permite reconocer un método: volver sobre las relaciones entre memoria, comunidad, ambiente y representación, en lugar de buscar una postal rápida de la Patagonia.
Las turberas y el desafío de narrar lo que suele pasar inadvertido
Uno de los ejes centrales de su trabajo fueguino han sido las turberas de Península Mitre. Estos ecosistemas almacenan carbono, regulan agua y sostienen formas de vida que pueden resultar difíciles de traducir a una imagen espectacular. En una entrevista publicada en 2022, Agusti explicó que al conocer ese ambiente se preguntó si era posible narrarlo.
La pregunta contiene un problema visual y político. ¿Cómo contar un territorio cuya importancia no siempre se revela a simple vista? ¿Cómo fotografiar procesos lentos, como la acumulación de materia orgánica o la degradación ambiental, sin reducirlos a una ilustración?
Su respuesta ha sido ampliar el lenguaje documental. La fotografía convive con investigación, archivos, escritura, intervención material y colaboración. En lugar de presentar al paisaje como algo quieto y disponible para la cámara, lo aborda como una red de relaciones que también modifica a quien observa.
“Seremos paisaje”: retratos que continúan después de la toma
La muestra inaugurada por la Casa de las Artes de la UNTDF reúne retratos de mujeres presentadas como guardianas y portadoras de saberes locales de Tierra del Fuego. Luego de ser impresas, las imágenes fueron enterradas. Los hongos emergieron sobre el papel y las redes miceliales alteraron los rostros.
El procedimiento desplaza una idea habitual de la fotografía: la imagen como instante congelado. Aquí la obra continúa después de apretar el obturador. La humedad, el suelo, el tiempo y los organismos vivos participan de una transformación que no puede controlarse por completo.
La descomposición tampoco aparece como un final. La descripción curatorial propone leerla como parte de un ciclo de renovación. Ese gesto enlaza los cuerpos retratados, los conocimientos transmitidos y la materia del territorio sin afirmar que sean equivalentes. La imagen se vuelve un lugar de contacto.
Fotografía, memoria y responsabilidad
El trabajo de Agusti se inscribe en una discusión más amplia sobre quién representa un territorio y desde qué posición. En una entrevista sobre su trayectoria sostuvo que la fotografía le permite aproximarse a otras vidas. Su producción, sin embargo, muestra que acercarse no significa apropiarse: exige tiempo, contexto y una atención especial a las voces y conocimientos de las comunidades.
Ese enfoque resulta particularmente significativo en Tierra del Fuego, una región cuya imagen pública suele quedar atrapada entre el turismo del “fin del mundo”, la épica de la naturaleza y las disputas geopolíticas. Proyectos como Seremos paisaje proponen otra escala: observar la acción de una red de hongos, reconocer saberes sostenidos por mujeres y aceptar que el territorio no es un objeto pasivo.
Una muestra abierta y gratuita en Ushuaia
Seremos paisaje puede visitarse hasta el 13 de octubre de 2026, de lunes a viernes de 9:00 a 22:00, en la Casa de las Artes de la UNTDF, Campus Libertador General José de San Martín, H. Yrigoyen 879, Ala B, planta alta, Ushuaia. La entrada es libre y gratuita.
La exposición ofrece la oportunidad de encontrarse con una obra nacida del territorio fueguino sin convertirlo en decorado. En las imágenes de Agusti, mirar supone aceptar una transformación: la del papel, la de los rostros y también la de nuestra manera de entender el paisaje.
Fuentes consultadas:

