28 de septiembre de 2026 · Imagen destacada ilustrativa generada digitalmente; no representa una fábrica o documentación reales.
El proyecto que el Ejecutivo fueguino envió a la Legislatura busca financiar parte de la recomposición docente con un fondo específico. Prevé nuevas cargas sobre actividades determinadas y apartar una porción de Ingresos Brutos ya recaudados. La discusión decisiva sigue abierta: cuánto dinero aportaría cada fuente, cuánto cuesta el compromiso salarial y qué efecto tendría aumentar tributos en una economía que pierde empleo industrial.
Del acuerdo salarial al fondo
El 24 de septiembre de 2026, el Gobierno provincial anunció el envío de un proyecto de Financiamiento Integral del Sistema Educativo, registrado en la Legislatura como asunto 519/26 y sometido a trámite de urgencia. Es una iniciativa, no una ley vigente. El Ejecutivo la presenta como parte de lo acordado con el SUTEF tras el conflicto docente y como complemento de la emergencia salarial ya decretada.
Según el comunicado oficial, el Fondo de Financiamiento Educativo tendría afectación específica y recursos adicionales a los fondos educativos existentes. De lo que ingrese, al menos el 50% iría al fortalecimiento del salario docente, no menos del 25% a mantenimiento, servicios e infraestructura escolar y al menos el 15% a equipamiento, tecnología y herramientas didácticas. El proyecto plantea además alcanzar progresivamente una inversión educativa del 7,8% del Producto Bruto Geográfico en un máximo de cinco ejercicios fiscales, sujeta a condiciones económicas y disponibilidad efectiva de recursos.
Quiénes pondrían los recursos
La cobertura de Arde Tierra del Fuego sobre el texto del asunto 519/26 identifica un adicional del 3% de Ingresos Brutos sobre actividades gravadas del Banco de Tierra del Fuego y una alícuota del 3,4% para la distribución de gas natural. También describe la asignación al fondo del 0,5% de la recaudación provincial total por Ingresos Brutos, fuera de la distribución municipal general, más la posibilidad de incorporar hasta el 40% de recursos adicionales por cambios en el Impuesto Inmobiliario y hasta el 10% del remanente distribuible de utilidades de empresas provinciales. Estas fuentes deben debatirse artículo por artículo: una alícuota sectorial nueva no es lo mismo que redirigir una parte de impuestos que ya se cobran.
Tampoco debe confundirse el 0,5% de la recaudación total de Ingresos Brutos con un aumento general de medio punto en la alícuota que paga cada comercio. Según el análisis del proyecto, se trata de una afectación de lo recaudado. Con la cifra de AREF para enero-julio de 2026 —$109.529,1 millones por Ingresos Brutos—, el 0,5% sería unos $547,6 millones para esos siete meses. Es apenas un cálculo ilustrativo sobre una base histórica: no es una previsión oficial anual, ni dinero nuevo, ni demuestra que alcance para el aumento docente.
La cuenta ausente
En la comunicación oficial consultada no aparece una estimación pública por fuente para el nuevo fondo, una proyección de recaudación bajo distintos escenarios de actividad ni una comparación con el costo mensual y anual de la mejora salarial. La nota periodística que detalla el articulado ofrece una cuenta ilustrativa para una de las fuentes, pero tampoco sustituye una memoria fiscal integral del Ejecutivo. Sin esos montos, la Legislatura y los contribuyentes no pueden comprobar si el esquema cubre el compromiso o si sólo desplaza recursos desde municipios, empresas o consumidores hacia otra caja pública.
La situación de la economía vuelve imprescindible esa prueba. La propia Secretaría de Industria informó que el empleo industrial bajó de 10.969 trabajadores en 2023 a 8.601 en 2025 y 6.616 en marzo de 2026. Una entrevista de Aire Libre FM al economista Kevin Castillo, basada en datos del Observatorio de Empleo, describió retrocesos entre 2023 y fines de 2025 en construcción, industria, hotelería y restaurantes. AREF, por su parte, informó para julio una recaudación total 10,4% superior a la de julio de 2025 en pesos corrientes, y advirtió que desde mayo la variación interanual volvió a quedar por debajo de la inflación. Crecer nominalmente no equivale a recuperar capacidad fiscal real.
¿Es el camino subir impuestos?
La educación necesita financiamiento estable y salarios capaces de sostener docentes en las aulas. Pero en una economía debilitada, aumentar la carga sobre una actividad puede trasladarse a precios, reducir márgenes o afectar inversión y empleo; el efecto concreto depende del tributo, del sector y de la posibilidad de trasladarlo. Tampoco hay que suponer que toda exacción al banco o a la distribuidora llegará íntegra a usuarios: eso requiere análisis regulatorio y de incidencia, no consignas.
Antes de votar, el Ejecutivo debería publicar el costo salarial, la base imponible y recaudación esperada de cada artículo, escenarios de actividad, impacto sobre tarifas y precios, efecto sobre la coparticipación municipal y alternativas de gasto o reasignación. La Legislatura debería escuchar a docentes, municipios, consumidores y sectores productivos y exigir un seguimiento trimestral del fondo. Una finalidad valiosa no vuelve inocuo cualquier instrumento. La pregunta no es si pagar mejor a los docentes, sino cómo hacerlo sin estrechar aún más la base económica que deberá sostener ese salario mañana.
Fuentes
- Gobierno provincial: presentación del proyecto y destinos del fondo, 24/9/2026.
- Legislatura: asunto 519/26 y trámite de urgencia.
- Arde Tierra del Fuego: análisis del articulado y fuentes tributarias, 27/9/2026.
- AREF: informe mensual de recaudación, julio de 2026.
- Secretaría de Industria: empleo industrial, 1/5/2026.
- Aire Libre FM: análisis sectorial del empleo, 22/9/2026.

